viernes, 29 de diciembre de 2006

Una Fiesta a lo Pàez


La vida cual laberinto encuentra su verdad luego de recorrer y recorrer. Es un juego eterno, real, con protagonistas carnales y muchos pero muchos desafìos; al final del camino cuando se descubre el escape la luz brilla a perpetuidad. !Ley universal por excelencia¡.

Sometì mi cuerpo este fin de año a una descarga intensa de fiestas, alcohol, baile y goce, para continuar desafiando La Ley Universal. Necesitaba agotar las ùltimas cargas sobrevivientes del año viejo para incorporame al nuevo sendero con nuevas baterìas. Una terapia bastante conocida por sus efectos.

Para mi fortuna mis vacaciones coincidieron con la boda de la prima Karlina y el heredero Carlos-un evento esperado por meses-, y la llegada de una tropa familiar Pàez-invitados a la boda-, encabezada por prospectos de renombrados calibres, por lo que la tortura fue cruel, pero sobretodo divertida.

Cruce la ciudad de canto a rabo sobre una chiva borracha, en medio de un despolete, y amanecì cantando con varios primos y hermanos en plena semana. Esto sin tomar en cuenta, las sesiones de fotos de relevos generacionales y tardes de cenas alejadas de la contaminaciòn citadina. !que vacaciones!.

Los mejores momentos de la vida se pasan en familia, sin lugar a dudas. Existe una conexiòn amorosa que envuelve a todos en un universo de alegrìa y los agita con fortaleza para incrementar la intensidad del disfrute.

Con los años el cariño se robustece y convierte cada momento de uniòn en magia. No fue hasta esta navidad que descubrì esta maravilla de la humanidad; anteriormente estos momentos los desperdiciaba en excesos.

Mi laberinto me condujo directamente a esta puerta, sabìa que no era una salida, pero necesitaba develarme el rostro de la familia para utilizar sus poderes en la bùsqueda del sendero de la razòn.

El camino continua...ahora en el 2007.


feliz año a todos



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