miércoles, 31 de octubre de 2007

Mi Defensa "Los Hijos de la Mediocridad"

Me he visto en la obligación de abrir nuevamente el laberinto, adelantándome a la sorpresa que muchos esperan, porque he sido blanco de un vil y cobarde ataque. Para esa persona que gozó con la publicación, aquí les regalo algunas reflexiones.



“los Hijos de la Mediocridad”

Los seres resultan ser tan peligrosos como las bestias, si las condiciones, la voluntad y el espíritu caminan en esa dirección. Son tan peligrosos que promueven guerras, deslealtades, ruinas y hasta la muerte en el peor de los casos.

Todos, sin distinción alguna, llevan consigo ese otro yo, ese que ataca, ese que hiere para encubrir responsabilidades, ese que hiere para festejar la desgracia.

Se necesitan demasiadas fortalezas para no incurrir en esta mediocridad. Por eso quizás hay minorías y masas. A las minorías les resulta beneficioso aprender y corregir “de los tesoros de los errores” como diría mi estimado Ortega y Gasset, mientras que las masas planifican el próximo atentado a la dignidad.

Es imposible para ellos rectificar, la palabra sola les queda grande, prefieren para aligerar esfuerzos y vivir del óxido, atender las suplicas y los antojos de la conciencia demoniaca que llevan por dentro.

Son tan especiales que utilizan los errores de terceros para multiplicar su satisfacción. El error nunca se enmenda, se utiliza de nuevo, pero de otra forma, solo para elevar su miserable espirítu a la gloria, como si Dios no distinguiera entre pureza y delicuencia.

Esos que abrigan daño, son los que precisamente tienen al mundo enfermo. Llevan como juglar de pueblo en pueblo, por su alcance masivo, la palabra y el ejemplo equivocado para resaltar el asco de sus actos.

Cuando se encuentren inmersos en un ataque de estos que ya mencione, giren un poco y caminen en otra dirección. Estas bestias que con premeditación orquestan derrocamientos no son humanos, son hijos de la mediocridad manifiesta y eso se contagia...


Víctor Alejandro Mojica