martes, 2 de enero de 2007

2007 o 2006

El nuevo año arrancó de la mano de nuevos escándalos, horcas y festejos. Los muñecos suicidas del año viejo no pudieron borrar con sus mortíferos y coloridos ataques el sombrío desenlace del 2006, falto quizás explotar a Mr. Bush o bombardear el Palacio Justo Arosemena.
Ya saben para el próximo año cuales deben ser sus objetivos mis queridos kamikazes de trapo.
El año 2007 despegó con cifras espeluznantes sobre la Guerra en Irak. El Ministerio del Interior de esta nación reveló que solo en el pasado mes de diciembre murieron 2000 mil civiles en una guerra no solicitada. La BBC en su portal destaca que en el año 2006 el total de civiles víctimas del cruento conflicto superó las 12 mil personas. Cifra que seguramente aumentará porque Mr. Bush pretende aumentar su ofensiva incrementando sus tropas para enviarlas al paraíso de Irak e imponer su régimen.
La imagen del dictador Saddam escuchando atentamente las sugerencias de sus verdugos sobre como morir ahorcado sin sufrimiento, mientras miraba con ilusión la gruesa soga que cortaría su garganta para siempre, recorrieron los últimos días del viejo año y todavía se movilizan con facilidad por la internet en este nuevo año. Ojalá este castigo de los tiempos de las cavernas pueda detener la ola de violencia sectaria que cada día corroe este país. ¡Yo lo dudo!.
Acá en Panamá el nuevo año empezó como terminó el pasado año, en medio de un circo. La refinada Diputada Mireya Lasso develó la Yasuri Yamileth que lleva por dentro y atacó, a falta de una buena gillete, con sus garras a otras diputas en el seno del Palacio Justo Arosemena. Las interioridades de la cartelera se desconocen, solo se sabe de los gritos, la sangre, las bofetadas y hasta de una presunta arma que apareció en medio del tinglado.
Este martes dos de enero encendí el televisor y un diablo rojo estaba incrustado en la cama de una casa en la 24 de diciembre. Dentro del bus se encontraron cervezas y varios testigos dijeron a los periodistas que el conductor estaba borracho. Por suerte, cuando ocurrió el accidente no había nadie en casa.
¡Que manera de empezar el año para los honorables transportistas!.
Ojalá la humanidad pudiera con cada cambio de año borrar y empezar en cero cual velocimetro, pero es imposible. La vida lleva errores insertos para aprender de ellos. Ortega y Gasset apunto hace un siglo atrás en su revolución de masas “que el tesoro de los hombres es el tesoro de sus errores”.
En Panamá nuestros actores no aprenden de ellos los perfeccionan inspirados en Mr. Bush.
Que el año 2007 sea diferente por favor, porque los kamikazes de trapo ya tienen sus objetivos definidos.

Lic. Víctor Alejandro Mojica Páez

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