domingo, 3 de diciembre de 2006

El Grito de Auxilio


La exclusivamanía esta taladrando con tanta fortaleza la siquis de los medios que sus principales pilares, los periodistas, están empezando a resquebrajarse inconcientemente entre tanto derroche de alarmas. ¡Pobres periodistas!.
Lo perjudicial del fenómeno, más allá de la crisis mental que ocasiona en los colegas, es que no brinda una pulcra información, es un maquillaje relleno de sucesos rojos superfluos, rostros de asombro y un cintillo mayúsculo que brinca de las pantallas entre cada imagen, denominado ¡Exclusiva!; la palabra encierra más poder que la noticia, aunque parezca inverosímil.
No comprendo todavía el efecto de esta tendencia mediática en el mind power de los televidentes, pero se sigue utilizando con frecuencia aunque cada día los noticieros presenten informaciones similares, pero endulzada al sazón del rating.
A lo mejor el grito de guerra ¡Exclusiva! que florece con tanta naturalidad de nuestros noticieros amarrá tan fuerte al televidente como el cinturón de un manicomio a un esquizofrénico y lo obliga a fajarse por una hora entera con un maremoto de llantos, heridos, policías exhaustos de perseguir maleantes y sobre todo sangre, mucha sangre. Si esto no es abuso, entonces de que estamos hablando.
La revolución empieza por los medios. La sociedad necesita de nosotros, como nosotros de ellos y no de gritos de ¡Exclusiva!. Aprovechar la magia de la televisión para embriagar al país de suciedad y de anticulturas es injusto, es maligno y contribuye aunque no lo aceptemos con la destrucción masiva de generaciones ávidas de ejemplos cristalinos.
No existe profesión más comprometida con los puros ideales de la justicia y el respeto que el periodismo. Aprovechemos su nutrido corazón para hacer cambios radicales en la sociedad panameña que pide a gritos auxilio y no ¡Exclusivas!.

Lic. Víctor Alejandro Mojica

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