miércoles, 6 de diciembre de 2006

La Complicación Suicida de Truman Capote

Quienes observaron Capote o leyeron su obra In Cold Blood saben que este excéntrico, atrevido y abusador periodista, que conoció integralmente casi rasgando su cerebro, la materia gris de Perry Smith-uno de los asesinos más famosos de la historia-, murió luego de publicar su novela cumbre por una complicación suicida inusual.
Y es que Truman desmenuzó la conciencia del gestor de la matanza de los Clutter en Holcomb, Arkansas ese 14 de noviembre de 1959 como nadie, para descubrir que la vergüenza de un ladrón es más peligrosa que el propio delicuente; el mea culpa de Perry Smith por ejemplo, terminó de la mano de una escopeta y cuatro cabezas detonadas de pólvoras.
Pero Truman Capote también descubrió que un ser humano que conjuga ansiedad, alegría y melancolía puede terminar fatalmente embriagado por el veneno del engaño.
Este periodista con pocos límites morales, sabía que su historia era digna de elogios. La avaricia peculiar del éxito sedujo su mente y la derritió mientras llegaba el reconocimiento de su investigación, que para su desdicha tardó años.
El escritor cedió al juego del asesino y no logró develar, pese a su voráz suspicacia, el verdadero rostro de Smith porque se enamoró de un huérfano joven, con prontuarios delictivos justificables, que logró persuadirlo hasta arrebatarle su conciencia para no morir solo bajo el lacerante yugo de la soga.
Su complicación suicida se agudiza, no tanto por el horrendo crimen que escudriñó por años. Sabía, y por eso investigo sus causas, que en ocasiones los asesinatos no se preparan, nacen espontáneamente del victimario como se aceleran las pulsaciones. La sustancia de su enfermedad tenía nombre y apellido, Perry Smith.
Tan intensa fue su investigación que la pesadumbre del asesino cautivó su corazón, a tal punto, que lo hizo saborear las mieles de su inocencia a través del prejuicio, pese a que este hombre era la punta de lanza de su obra cumbre.
Cuando pensó que robaba una historia fascinante a perpetuidad, estaba sintiendo por amor el filo de la horca que acabó con el protagonista de su novela.
El periodista no logró descifrar la encrucijada de su vida y murió con el medicamento que por años le brindó lauros, el engaño.
Lic. Víctor Alejandro Mojica

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Es muy poco lo que en este momento conozco sobre el señor Capote, pero vi la película y a simple vista pude apreciar a un loco. Una persona desquiciada sin el mínimo de escrúpulos para obtener esa fama tan obsesiva. El egocentrismo echo hombre.... hombre??. Pero bueno, que tanto podré confiar en esa producción hollywoodense?? Lo que si es cierto es que el tipo supo dejar su estela en este mundo y encontró la fórmula para que no solo sus familiares en vida lo recordaran, sino que muchos otros supiéramos con el pasar de los años quien fue Truman Capote.

Anónimo dijo...

A MI PARECER TRUMAN FUE UN GENIO, DICEN QUE NO TE PUEDES ENAMORAR DE ALGUIEN QUE NO CONOCES Y TRUMAN CONOCIO A PERRY HASTA LA CONCIENCIA, YO CREO QUE SI ESTABA ENAMORADO, BUENO QUE MAS PUEDO DECIR ERA UN GENIOO...