El Escuadrón de la Impunidad
En la Capilla del Hospital de la Divina Providencia en San Salvador, rugía la voz del Arzobispo Oscar Arnulfo Romero, nadie detenía sus críticas, estaba empeñado en denunciar las grotescas violaciones humanas de una guerra civil que cobraba víctimas por millares.
Era 24 de marzo de 1980, afuera de la Iglesia dos ocupantes de un Volkswagen rojo escuchaban atentamente el oficio religioso, esperaban una oportunidad. Al rato uno de ellos descendió del escarabajo, camino sigiloso a la puerta del altar frotando su cinturón hasta que desenfundó el arma y disparó; el Arzobispo Romero cayó rendido con una bala calibre 22 que le alcanzó el corazón, mientras el sicario huía entre la conmoción del asesinato.
El informe de la Comisión de la Verdad que investigó este crimen, reveló años despúes que el Mayor Roberto D'aubuisson había ordenado la ejecución pública con el apoyo de sus grupos terroristas, conocidos como "Escuadrones de la Muerte"...
A finales de los años 70' en el siglo pasado, inicio una de las guerras civiles más cruentas de América, la Guerra del Salvador. El país estaba polarizado en dos corrientes, una ultraderecha que protegía el statuo quo imperante y la izquierda que abogaba por una reinvindicación social y que encabezaba el Frente Farabundo Martí para la liberación nacional, conocido por sus siglas como el FMLN.
La disputa tenía su genésis en una desigualdad abismal. El 5% de la población saboreaba el 70%de la riqueza del país y era propietaria de un poco más de la mitad de las tierras de cultivo de esta nación.
En medio de este escenario convulsionado nacieron los "escuadrones de la muerte". El Mayor Roberto D'aubuisson planificó desde la Agencia Nacional de Seguridad Salvadoreña el reclutamiento de policías y civiles para conformar estos comandos terroristas, que durante toda la década de los 80' y principios de los 90', ejecutaron, torturaron, desaparecieron y asesinaron a cientos de opositores al sistema político reinante.
Los "escuadrones de la muerte", eran grupos paramilitares financiados por familias poderosas y el gobierno de Estados Unidos, que observaban en el comunismo una amenaza para el pueblo salvadoreño. Estos terroristas valiéndose de información de inteligencia, perseguían a sus víctimas hasta lograr su objetivo: asesinarlos.
El 2% de la población o sea un poco más de 75 mil personas murieron en esta guerra civil. Muchos de ellos fueron víctimas de estos escuadrones que liderizó D'aubuisson, hasta que culminó el conflicto en 1992 con el acuerdo de Chapultepec.
D'aubuisson nunca fue a la cárcel, un acuerdo de amnistía permitió su libertad y las de sus terroristas. La Comisión de la Verdad recibió más de 800 denuncias de secuestros, desapariciones que quedaron en la impunidad.
El mayor murió el 20 de febrero de 1992, a consecuencia de una enfermedad. Acualmente se erige en San Salvador un monumento a su figura, que fue inagurado el año pasado por su copartidario y Presidente de esta nación, Elías Antonio Saca...
Es 19 de febrero del año en curso, tres diputados del Parlacen, William Pichinte, Jose Ramón González y Eduardo D'aubuisson-hijo del mayor-viajaban como de costumbre a una sesión de este parlamento ubicado en Guatemala. A los minutos la noticia recorría el mundo, los tres diputados y su chofer recibieron una lluvia de balas y luego fueron calcinados vivos. ¿Ajuste de cuentas? nadie sabe todavía.
Pero en El Salvador todos lloran la masacre, el gobierno concedió tres días de duelo y está clamando por justicia, las autoridades ya tienen a cuatro polícias detenidos como presuntos responsables, pero nadie recuerda en estos días a las víctimas del Escuadrón de D'aubuisson, nadie recuerda al Escuadrón de la Impunidad... ¡Así es la vida!.

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