Suicidio con Permiso
El pasado 8 de febrero zarpó el buque Pacific Sandpiper del puerto de Cherburgo en Francia, con 130 recipientes de residuos vitrificados-material radioactivo- con destino a Japón. Como ha sido costumbre en los últimos años el veneno atravezará de nuevo el corazón de Panamá gracias al beneplácito de nuestros gobiernos.
El Canal de Panamá es una de las rutas favoritas de estos buques radioactivos desde hace dos décadas, su corto trayecto les permite ahorrar costos y lo principal reducir riesgos; uno de cada tres barcos que utiliza la vía interocéanica transporta material peligroso, aprovechando las ventajas conocidas de la ruta maritíma, para que sepan. ¿ruleta rusa?...
Como en Panamá todo anda al réves, la defensa del transporte de este material recae en la Autoridad del Canal. Uno de sus expertos en temas de seguridad, publicó un artículo en el portal web de la empresa propietaria del Pacific Sanpiper, www.pntl.co.uk , tendiende a desvirtuar los argumentos de los que velan por la salud del país, sosteniendo excusas técnicas.
Según el especialista, los embalajes en donde viajan los desechos tóxicos, tienen un cilindro blindado que está mejor construido que el barco para evitar percances. Ya incluso se probaron con explosivos y el resultado del destrozo fue mínimo: solo se escaparía el 0.0006% del contenido radioactivo por lo que no habría ninguna muerte prematura y el pronóstico de incidencia de cáncer en los próximos 30 años sería del 0.2 casos de toda la población expuesta.
Es tan remoto que uno de los 6 embalajes que transporta el Pacific Sanpiper sufra un accidente, que la palabra "probable" ni siquiera se aplica, sostienen las autoridades.
La Autoridad del Canal ha preferido disfrazar la amenaza como el lobo de la caperucita para que el veneno luzca dócil restándole méritos al miedo, y negándose a debatir públicamente una realidad peligrosa que pasa por nuestras aguas cuantas veces sea necesaria. Nadie sabe en Panamá cuando pasará el Pacific Sandpiper, es información "confidencial". La ACP destaca la cero probabilidad de un accidente, como si detrás de estas máquinas existieran humanos libres de errores. ¿Recuerdan la tragedia del Prestige?.
Jugar a la ruleta rusa guarda mucha similitud con el transporte de este material radioactivo, Panamá es la sien y el buque es la bala que espera ansiosa el jalón del gatillo; en ocasiones la espera parece eterna, luce incluso como imposible, pero en lo remoto aparece y el resultado siempre es mortal. ¿Cúando llegará el momento del desastre? nadie sabe...
Las probabilidades por mínimas que sean pueden convertirse en un hecho real, así como llegá el momento en que el revolver detona su maldad para acabar el desafío. Tolerar el paso de estos monstruos es no querer a Panamá. ¡Estamos suicidándonos con permiso!.

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