martes, 24 de abril de 2007

La Estùpida Candidez

¿Quièn dudó que la legendaria fortaleza del Ex Presidente Arnulfo Arias Madrid
quedarìa sepultada bajo los feroces cimientos de un rascacielo?. ¿A quièn asombrò que un niño refugiado colombiano muriera desnutrido en la olvidada provincia del Darièn?. ¿Donde estàn los reales responsables de la tragedia ocurrida hace 6 meses en la avenida Martìn Sossa, en donde fallecieron 18 usuarios del malogrado servicio de transporte pùblico?. ¿Quièn piensa que el desarrollo econòmico de "grandes ligas" que se cierne sobre el paìs serà repartido con justicia entre todos?. Seguramente, una gran mayorìa de panameños contagiados con la ceguera democràtica o màs bien afectados con la candidez gubernamental.
Desde hace muchos años, alimentar la candidez y por ende la ingenuidad de la sociedad con promesas desiertas y soluciones empolvadas, ha resultado un mecanismo viable para obviar y no enfrentar viscitudes. Esta estrategia democràtica, bien aprendida por los gobiernos, permite sepultar entre los escombros de la tragedia cualquier interrogante de injusticia que ronde conciencias exfoliadas.
El sistema de gobierno se ha encargado de generar y promover contrastes, para que estas aberraciones polìticas, formen parte de un desarrollo esquizofrènico y desleal, del cual formamos parte todos los ciudadanos decentes de este paìs.
Esta afectaciòn corroe la visiòn y limita la capacidad de razonamiento de cualquier humano. Cuando se contagia en masas empieza la disfunciòn social. Todo, absolutamente todo dilema, es secuela de una disparidad inherente de nuestra sociedad, que poco podemos hacer para invertir.
Veamos algunos casos. Si se muriò un niño de desnutriciòn en Darièn, por ejemplo, nuestra respuesta ante tal miseria podrìa ser la siguiente, "quièn no sabe eso, eso es viejo en la provincia". Es màs podrìamos agregar en tono de apoyo, sin necesidad de exigir soluciones, "faltan caminos y hasta servicios de salud, que se puede esperar".
Con el transporte pùblico sucede algo parecido, nuestro razonamiento solo analiza ofertas. Que si trenes ligeros o metros voladores, o transmilenios desfasados. En fin, la oferta ha opacado el trasfondo de un problema agudo y nuestra candidez no permite observar, el horror y la pesadilla que enfrentan cientos de miles de usuarios que han pèrdido por una irresponsabilidad cultivada, un familiar, una esposa o la familia entera.
Permitimos tambìen sin ofuscarnos lo suficiente, que una residencia con secuelas puras de historia libertaria, cediera al boom inmobiliario de la Avenida Balboa, porque tenemos la mirada en el cielo y no en la tierra, donde se adecentan a las sociedades.
Abramos los ojos y combatamos esta ceguera colectiva, que nos impide cuestionar, que nos coacciona la imaginaciòn y el pensamiento y que sobre todo, que nos prohibe tener un paìs màs justo, màs leal, màs sincero.
Cuando desafiemos la candidez con exigencias, las preguntas inconclusas que encabezaron el escrito tendràn una respuesta conocida por todos. Soluciones...

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